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Días lentos en un mundo ruidoso


En algún momento del camino, olvidamos cómo no hacer nada.


Ahora cada momento de silencio tiene que estar lleno de algo.

Música, notificaciones, videos, trabajo… ruido.


Nos despertamos y automáticamente tomamos el teléfono como si el silencio se hubiera vuelto incómodo.

Y sin darnos cuenta, nos volvimos adictos a estar ocupados.


A responder mensajes.

A refrescar pantallas.

A consumir constantemente algo para nunca tener que sentarnos solos con nuestros propios pensamientos.


Pero la mente nunca fue hecha para vivir así.


En los 70s, la gente sabía cómo quedarse quieta. Pasaban tardes enteras sin hacer nada y sin sentirse culpables por ello.Miraban por la ventana durante largos viajes en carretera. Se sentaban afuera después de cenar. Escuchaban discos de principio a fin sin tocar nada más.


En los 80s, la vida todavía avanzaba lo suficientemente lento como para que las personas pudieran escuchar el mundo a su alrededor.

La gente salía simplemente a caminar, a sentir el viento, a pasar horas aburridos sin necesitar estimulación constante. Había silencio y la gente aún no le tenía miedo.


Luego llegaron los 90s. Llegó el internet, la tecnología avanzó y poco a poco el mundo se volvió más ruidoso.


Ahora la mayoría de las personas ni siquiera saben cómo sentarse en silencio. En cuanto aparece el aburrimiento, tomamos el teléfono.

Hacemos scroll sin pensar, no porque necesitemos algo, sino porque olvidamos cómo simplemente estar quietos.

Según investigaciones mencionadas por Stanford University, el exceso de tiempo frente a pantallas puede afectar la memoria, el sueño, los niveles de estrés, la capacidad de atención y la salud mental.

Los investigadores también explican que revisar constantemente el teléfono, especialmente apenas despertamos, puede poner al sistema nervioso en un estado de estrés antes de que el cerebro siquiera termine de despertar.


Tal vez por eso tantas personas se sienten mentalmente agotadas todo el tiempo.


El cerebro humano nunca fue diseñado para absorber tanta estimulación todos los días.

Tal vez el aburrimiento nunca fue el enemigo. Tal vez el aburrimiento es el lugar donde la mente finalmente tiene la oportunidad de volver a respirar.


3 formas de darle un descanso a tu mente


1. Haz que tus mañanas vuelvan a pertenecerte

Intenta no tocar tu teléfono en el momento en que despiertas.

Abre las cortinas lentamente, mira hacia afuera, prepara café.

Escucha el silencio de la mañana antes de que el ruido del mundo llegue a ti.


2. Sal sin intentar escapar hacia algo más

Camina un rato sin música, escucha el viento.Escucha los sonidos lejanos de la ciudad.

Mira cómo cambia el color del cielo. Permítete existir en el momento en lugar de intentar llenarlo constantemente.


3. Aprende a sentirte cómodo aburrido otra vez

Mira las nubes moverse.Escucha los sonidos que entran por tu ventana.

Siéntate en algún lugar sin necesitar entretenimiento cada segundo.

A veces la mente solo necesita momentos tranquilos donde no pasa nada para finalmente poder descansar.


Tal vez no hacer nada nunca fue una pérdida de tiempo.

Tal vez es una de las pocas cosas que todavía están protegiendo nuestra mente de un mundo que nunca deja de hablar.

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